
Hoy la vida me ha sorprendido con un pequeño detalle. Me han mandado una canción que al principio me ha parecido pastelera demás, pero inconscientemente tenía la necesidad de escucharla más, a lo mejor me ha llenado, pero he llegado a la conclusión de que si tengo la necesidad de escucharla tanto es porque... es la banda sonora de hoy. La canción se llama sale el Sol interpretada por Omar, miembro de pijamas, un grupo que dará que hablar.
Las melodiosas notas dulces de una guitarra son el preludio de lo que va a suceder después. Una mezcla perfecta para acompañar un día gris, olvidando que está nublo, despejándolo todo, como una alegría entre lágrimas.
Una voz rasgada decide acomodarse entre esas notas, trasformándose en una historia tan grande como la vida misma. Cada día sale el sol, una luz en la penumbra. Un ritmo acompasado se pierde en el caos del compás.
Días efusivos, llenos de enrgía, pegaría más una canción The Beatles con Yellow submarine, símbolo de lo happy, por ejemplo. Aunque en contra de la lógica escuchas una dulce meldía irrumpiendo en tu cabeza, una guitarra que te conquista y una letra que te sorprende, dánodote la calma y el equilibrio que mi mente necesita. Es una canción tan eleitante como ser espectador de la playa por la noche, te hipnotiza y al amanecer te fascinas por esas puestas de sol. Supongo que el escuchar esta canción ha sido uno de esos detalles que te reucerdan que la vida es bella.
La canción aparentemente es un gripo desesperado saliendo al exterior para reclmara lo que ha perdido, o ganar lo que aún no ha conseguido. Los silencios en la voz hablan a su manera, intentando ser eclipsado por la guitarra, que hace esfuerzos por ser la protagonista, olvidando que el protagonismo lo gana el sentido de la canción, las emociones transmitidas, fuertes e intensas, cómo si en un espejo te mirases y no te refles o no te reconozcas. Una tierna pieza para días nostálgicos acompañados de alegrías.

